jueves, 25 de julio de 2013

Vivencia personal

El otro día me encontré con una amiga de 17 años. A ella le conocí cuando apenas tenía 5 en un grupo scout, mi vivencia con ella dentro del grupo fue muy enriquecedora, bien recuerdo cuando me tocaba llevarle a cuestas varios kilómetros cuando las caminatas le agotaban. Ahora es una joven tal cual.
Al hablar con ella pues me contaba de sus estudios, su incertidumbre por la universidad y sobre todo su novio. No pude evitar sentir ternura por ella. No quiero ser pesimista con su futuro pero según su relato sentía que en algún momento él le iba a terminar a ella, me imagine todo lo que le tocará vivir. Lo mismo pasó cuando me dijo que piensa salir de la ciudad a vivir en otro lado por motivos de la universidad, sé todo lo que le va a tocar pasar, porque lo viví y lo sigo viviendo.
Pero sólo una conclusión pude sacar a limpio y aunque no le dije lo tengo muy claro: no vale de nada decirle a alguien todo lo que me ha tocado vivir, no me va a entender, no va a querer entenderme o simplemente no querer aceptarlo, porque lo único que te servirá en la vida es lo que propiamente lo hayas vivido y sentido.