martes, 17 de enero de 2012

Joven, ¿espera a alguién?

Fue luego de reaccionar que pude sentir que las bastas de mi pantalón estaban más mojadas de lo que pensé...


La señora apresurada con la niña de la mano, el guardia que me recuerda los problemas de este país, el taxista que apresura su paso en luz amarilla, la pareja sonriente cogida de la mano, el charco de agua junto a la vereda, el papel que se le "cae" al señor, el colorido gorro de lana de la señorita, el perro de la mirada concentrada buscando el refugio...


Sus agitados pasos, sus no-sonrisas, sus miradas totalmente fuera de mi, sus personalidades oscuras, sin sentido, su frío egoísmo en su máximo esplendor. Parado en una esquina, no soy más que un ser invisible, nadie voltea a ver, nadie se inmuta, a nadie le interesa lo que haga ese momento. ¿Será que todos tienen apuro por conseguir la felicidad?, o mas bien ¿el "éxito" en la vida?.


El escenario no ha variado después de todo, todavía se encuentra allí el puesto de venta de libros con su obscena exposición de: hágase rico, usted puede ser el próximo millonario, siga estos 10 pasos y tendrá éxito siempre....... a veces buscamos respuestas a nuestros problemas y angustias en los lugares más equivocados. Humana desesperación.


Un traje "formal", una mochila al hombro que la llevo por costumbre mas que por cualquier otra cosa, la bufanda oscura, un par de guantes cargado de recuerdos, un paraguas de aquellos que no me gustan y una voluntad llena de colores.


Era un caminar sin rumbo, sin destino final, sin ruta trazada. Solo sería cuestión de seguir el sendero urbano, con sus adoquines húmedos, su cielo nublado, su aire frío y su tristeza latente. Me gustan los días grises, porque puedes ver a las personas que tienen color propio.


miércoles, 4 de enero de 2012

Compra, compra, compra!


Hasta hoy nadie me ha llegado a comprender. Mi éxito en la vida no radica en tener cosas, en comprar televisores, equipos de sonido, carros o casas. Mi felicidad no se basa en llenar mi cuarto de alfombras, de objetos, de adornos innecesarios, de mesas y más mesas hasta llegar al punto de no tener espacio ni para caminar dentro d mi habitación.

Una de las cosas que me encantan es tener espacio, sentir que el viento tiene su libertad para correr y yo también. Odio esta sociedad consumista que basa el triunfo y el éxito en las cosas materiales que consigues, que te califica por las cosas que tienes, odio su hipocresía, tener que vestirte de payaso con corbata, tener carro, cierto modismo al hablar, seguir el protocolo y saber "comportarte" para que te ganes su reconocimiento. Odio hacer eso por sucio dinero. No queda de otra que seguirle el juego.

Ojalá no claudique en el futuro para poder seguir disfrutando de la sencillez de las cosas, porque al final a la tumba no te llevas nada material. Lo que verdaderamente me importa es ser abundantemente rico en mis experiencias, en mi vida, en mi alma... Y el que no entiende que se vaya a la .......

En fin.