jueves, 19 de abril de 2012

¿Hasta cuándo Padre Almeida?

Una de las cosas que más me molesta de mi trabajo, es ver la actitud que tienen muchos jefes y encargados de la Seguridad y Salud en las diferentes empresas.

El otro día visité una muy reconocida empresa aquí en el Ecuador, no me interesó hablar con sus directivos y pues directamente acudí donde los trabajadores: condiciones inseguras, sin equipo de protección personal, uso de ropa vieja, sucia, rota, con desconocimiento de los riesgos laborales a los que se exponen y de los controles existentes, entre otras cosas. Pero eso sí, el jefe impecable, su casco de seguridad flamante, sus buenos zapatos, su uniforme nítido y su smartphone a la mano.

No sé si es falta de lógica pero el que debería tener el casco y los buenos zapatos se supone que es la parte obrera, la persona operativa. Se nota el quemimportismo o la falta de sentido común. Bueno, también tiene que ver con prejuicios: el nivel directivo debe presentar la mejor imagen. Mala suerte que la imagen no sea suficiente gestión para que las personas dejen de morir por accidentes laborales y enfermedades profesionales.

Me indigna...!

martes, 3 de abril de 2012

Turno 747 !!!

Hace unos días tuve que acudir a la Cancillería para poder actualizar mi pasaporte. A pesar de la masiva campaña propagandística del Gobierno, veo que el servicio burocrático al cliente no ha cambiado en mucho en ciertas entidades: filas y filas de personas.

Mientras esperaba pacientemente mi turno observaba a la gente a mi alrededor, vaya sorpresa! era como ver al Ecuador en pequeño. Había personas que a juzgar por su forma de vestir y actuar (disculpen haberles juzgado sin más motivo, estaba aburrido) necesitaban el documento por motivos de negocios, había turistas de toda índole, estaba la gente otavaleña, la madre del emigrante ecuatoriano tratando de ayudar a su hijo... había el servidor público huraño y el jocoso, el guardia, la mamá del guagua, el guagua llorando a gritos, las personas que tratamos de sacar lo positivo de la situación, el "hijo de papi", la chica "guapa" usando gafas de moda en la cabeza y el solitario anciano con su lento caminar. También estaba la gente ilusionada por su primer pasaporte, la gente que no tolera la felicidad de los otros y la gente pedante. Se escuchaba el inglés, el quechua, el español con su acento argentino, al serrano, al costeño y obviamente, la del acento españolizado.A pesar de que todos somos "diferentes" en el fondo teníamos cosas en común (Passport).

 Al fin llegó mi turno, papeles, fotografías, sellos y firmas. Objetivo cumplido. Au Revoir!