Con las luces apagadas y las sábanas frías, el ruido lejano de uno que otro carro... la canción de Frenkel, mi única compañía. Hasta mi almohada debe estar ya cansada de las historias de medianoche llenas de decepciones, engaños, indiferencias, de gente pendeja que no supo valorar en su momento lo que tenía.
Yo también busco lo mismo, ese alguien que luego de un día ruidoso, agitado y lleno de problemas mundanos, pueda llevarte a sus brazos y con un abrazo y un "qué tal tu día?" pueda hacerte brillar de nuevo. Es un anhelo tuyo, mío, y de muchos más... es un secreto a voces...
Es el miedo a crecer, a sentirse sólo, el que hace que muchos realicen intentos desesperados con cualquiera, con el primero que asome o ya simplemente resignación a aceptar al que siempre está inquietando. O lo que es peor: volver con alguien y guardar la esperanza de días mejores, como dice una querida amiga: ya deberíamos dejar de ser tan pendejos.
Es que al final no extraño a una persona en especial, extraño a esa persona que no ha llegado, a esa persona que vive todavía en mi mente, a la que siempre canto con tanta pasión, a la que le sonrío cuando me sonríe, a la que le abrazo en los sueños, a la que le invito a un parque a volar cometas, con la que armamos la tienda de acampar en la terraza, nos tomamos un vino mientras vemos llover por la ventana, a la que dibujo al amanecer...
Mi vida nunca más volvió a ser igual.
lunes, 20 de agosto de 2012
viernes, 3 de agosto de 2012
Veras, osea, la semana pasada me fui a Miami... (?)
Tenía tantos posts
por escribir, pero la falta de tiempo me ha jugado una mala pasada, me he
olvidado de muchos jaja, pero bueno, logré rescatar uno.
Ando participando en un seminario
que dura todo un mes, es el segundo día y empiezo a arrepentirme. No es por su
instructor, su contenido, ni su lugar…. simplemente son los compañeros.
Debí imaginarme que un seminario de tan alto costo monetario me iba a encontrar con
personas de sonrisas 'perfectas', de casimir costoso, que te quedan viendo la forma de vestir, de hablar, de actuar y hasta
de distraerme.
A veces la gente es muy pedante, y no
entiendo ¿por qué? Todo reclaman, nada les parece, todo es inconformidad,
siempre creen tener la mejor opción, la mejor respuesta… Entonces yo me
pregunto, será por ello que han logrado tantos estudios? Tanto desarrollo
profesional? Tanto éxito? Por suerte no está en mis planes ese “éxito”, no necesito ir de vacaciones a Miami, ir al Spa cada fin de semana, el carro del año, la ropa de moda; no
busco eso, no me interesa, a veces siento pena por ellos, por esta
sociedad.
Eso me recuerda a cierto
compañero de trabajo, que desde el primer día que lo conocí ya buscaba la forma
de evitar el trabajo, de buscar el modo fácil a todo, de utilizar su “viveza
criolla”. Cuando conozco personas así, me pregunto si me faltará ser
así de “sabido” de “pilas”, no sé si sea lo correcto o no. Es verdad, tal vez pueda tomar
el camino corto en vez de largo y me ahorre tiempo, dinero, recursos… Pero lo
único que estoy seguro es que no me gusta vivir de apariencias, sentirme falso,
aparentar que puedo saber muchas cosas usando un lenguaje refinado, tomar el camino corto cayendo en el facilismo, hacer lo mínimo posible en todo...
¿Cómo actuar? Ayúdame Superman...
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