El otro día me lo confirmó su mejor amiga. Ella, nuestra amiga en común, estaba totalmente perdida en el amor, perdidamente enamorada de un chico que conoció hace pocos meses. Lo triste del asunto es que ella se olvidó de todo, de sus familiares y de sus amigos que siempre hemos estado pendientes de su vida.
Soy de aquellos que trato de ver las cosas lo más racional posible, si bien el enamoramiento nos lleva a ser ciegos, sí me parece importante tener algo de lucidez, por decirlo de alguna manera.
Por otro lado, no me gusta la idea de que por un amor tengas que abandonar totalmente a tus amigos, peor aun a tu familia. Si te olvidas de ellos vas a terminar aislado y dependiente de una sola persona, lo cual no es saludable mental ni socialmente.
Al olvidar a familiares y amigos, hasta te olvidas de ti mismo, de quién eres, de dónde vienes, a dónde estabas yendo, no tienes otros ángulos de vista y llegarás a pensar lo mismo que tu pareja, lo cual terminará por ser tedioso y aburrido.
Interactuar con otras personas rompe rutinas, quiebra monotonías, refresca energías de mente y alma. Interactuar con otras personas incluso me hacer confirmar y reconfirmar por qué estoy contigo.
¿Se han enamorado a lo loco alguna vez y se han olvidado de todos? Pilas...
viernes, 27 de diciembre de 2013
martes, 17 de diciembre de 2013
Tu misterioso alguien
Érase una tarde de aquellas tan quiteñas, luego de un día tremendamente soleado se vino el frío y la melancolía. Katty esperó que la lluvia calme para acudir a la cafetería que amaba y en la cual quedó en encontrarse con Daniel después de meses de no verlo, su ansiedad por no llegar tarde hizo que sus pasos sean ligeros cuando el clima mejoró en algo.
A Katty le sorprendió la puntualidad de Daniel, era común en su actuar llegar hasta treinta minutos tarde, todo ajetreado como si el tiempo del día nunca le fuera suficiente. Pero no, esta vez él estaba allí, sentado a media luz en aquella mesa de madera gruesa con un café a medio terminar, mientras Katty se acercaba a su lugar tuvo la sensación de que tal vez la puntualidad de su amigo era un halago --tal vez le importo más de lo que pienso-- se dijo en complicidad consigo misma.
Daniel se levantó de su asiento y con un fuerte abrazo la saludó, Katty reconocía esos abrazos tan sinceros, le era inevitable cerrar los ojos y sonreír. --Amigo mío, tanto tiempo! Cómo estás? --Bien, en lo que cabe --Respondió. Ambos sabían que seria una tarde larga, había tanto que decir de lado y lado, sus miradas y sonrisas lo delataban.
Daniel quería creer que tal vez en esa tarde podría por fin Katty decirle algo más, algo que lo alentara a seguir con su sueño de verse junto a ella en una foto con la Torre Eiffel de fondo. Katty por el momento sólo estaba degustando mentalmente ese chocolate con queso que acababa de ordenar.
-- Debo confesar que no esperaba tanta puntualidad de tu parte!
-- No quería perder minutos de charla contigo --le respondió a manera de halago.
-- Tengo algo tan importante que decirte. --Sonrió
Daniel la miró con desconfianza, sabía que no era con respecto a él, --Qué pasó?
-- Ando saliendo con alguien. --Sonrió nuevamente.
Daniel ya se había dado cuenta del cambio de Katty en los últimos meses, no le sorprendió. Él era de aquellos personajes que era difícil desmotivarle, demasiado razonable, demasiado ingenuo también, una noticia así no le puso triste, al final sabía que a ella le amaba con todas sus fuerzas, por eso mismo la dejaba que haga su vida a su manera, sin forzar el destino, era su genuina forma de amarla, quizás Katty nunca lo sepa.
Se le vino una canción a la mente, sonrió, y solo dijo:
-- Quién es tu misterioso alguien?.
Fin.
A Katty le sorprendió la puntualidad de Daniel, era común en su actuar llegar hasta treinta minutos tarde, todo ajetreado como si el tiempo del día nunca le fuera suficiente. Pero no, esta vez él estaba allí, sentado a media luz en aquella mesa de madera gruesa con un café a medio terminar, mientras Katty se acercaba a su lugar tuvo la sensación de que tal vez la puntualidad de su amigo era un halago --tal vez le importo más de lo que pienso-- se dijo en complicidad consigo misma.
Daniel se levantó de su asiento y con un fuerte abrazo la saludó, Katty reconocía esos abrazos tan sinceros, le era inevitable cerrar los ojos y sonreír. --Amigo mío, tanto tiempo! Cómo estás? --Bien, en lo que cabe --Respondió. Ambos sabían que seria una tarde larga, había tanto que decir de lado y lado, sus miradas y sonrisas lo delataban.
Daniel quería creer que tal vez en esa tarde podría por fin Katty decirle algo más, algo que lo alentara a seguir con su sueño de verse junto a ella en una foto con la Torre Eiffel de fondo. Katty por el momento sólo estaba degustando mentalmente ese chocolate con queso que acababa de ordenar.
-- Debo confesar que no esperaba tanta puntualidad de tu parte!
-- No quería perder minutos de charla contigo --le respondió a manera de halago.
-- Tengo algo tan importante que decirte. --Sonrió
Daniel la miró con desconfianza, sabía que no era con respecto a él, --Qué pasó?
-- Ando saliendo con alguien. --Sonrió nuevamente.
Daniel ya se había dado cuenta del cambio de Katty en los últimos meses, no le sorprendió. Él era de aquellos personajes que era difícil desmotivarle, demasiado razonable, demasiado ingenuo también, una noticia así no le puso triste, al final sabía que a ella le amaba con todas sus fuerzas, por eso mismo la dejaba que haga su vida a su manera, sin forzar el destino, era su genuina forma de amarla, quizás Katty nunca lo sepa.
Se le vino una canción a la mente, sonrió, y solo dijo:
-- Quién es tu misterioso alguien?.
Fin.
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