sábado, 22 de diciembre de 2012

¡Arre borriquito!

El otro día me preguntaste que por qué me gusta tanto la Navidad si ni siquiera creo en Dios. Te sonreí sin que lo supieras, por eso quiero compartir este post contigo :)

No creo en religiones y sobre Dios tengo mis serias dudas. El evangelio de Jesús y sus parábolas las tomo a manera de cuentos o fábulas interesantes y aplicables en la vida (algo así como las fábulas de Esopo), no me interesa saber si Jesús existió o no, eso para mi es intrascendente.

Sobre Dios pues, en tiempos antiguos toda ignorancia se justificaba con la presencia de un ser supremo, energías inexplicables o cosas por el estilo, hasta ahora muchas personas se manejan así (y lo respeto), lo que sí me choca es que algunas personas les manejen a otras de esa manera. :/ La duda sigue y seguirá mientras no pueda justificar todos mis vacíos en la cabeza, tal vez no logre comprender muchas cosas, y llegue el día en que tenga que decir: "son los misterios de Dios". ¿Escéptico? Puede ser.

La Navidad es una etapa en la que puedo sentir a muchas personas sin máscaras, me encanta los villancicos por la simplicidad de sus sonidos y la ternura de sus letras, me encanta reunirme con mis conocidos para fortalecer lo que somos como personas y como grupo, reír a carcajadas... Música, personas queridas, colores, sonrisas, sonidos, cálidos y sinceros abrazos.

La Navidad para mi va más allá que la adoración al niño Jesús, reyes magos, ángeles, árboles y regalos, la Navidad es la reafirmación de mi FE... Sí!!! fe en mi mismo, en mi familia y amigos, fe en esta humanidad. Me gusta creer que a este mundo lo podemos cambiar, que algún día podamos dejar la "viveza criolla", la "sapería", que podamos ceder el puesto a quién lo necesita con verdadera vocación, que pensemos en los demás, que el egoísmo sea historia y pasemos a la convivencia y bienestar grupal... me encanta esa Navidad humanista! de corazones solidarios, de obra en acción, de compartir alegrías extremas :)


¡Feliz Navidad!

P.D. Monseñor Leonidas Proaño y la Teología de la Liberación tuvo mucho que ver en esto. De igual manera el Padre Rubén Boada, mi profesor de filosofía de colegio jesuita, quién me hizo dudar de la existencia misma de Dios. Cosas que pasan. En fin.


sábado, 1 de diciembre de 2012

De pie, marchad, el pueblo va a triunfar!

En las primeras páginas del libro 1984 de Goerge Orwell, se narra la situación del personaje principal Winston asistiendo al evento "dos minutos de odio", en el cual las personas se reúnen frente a una pantalla en la que aparece Emmanuel Goldstein, el enemigo y traidor del pueblo (y del poder vigente). Todas las personas proceden a gritarle e insultarle, su odio llega al frenesí, lanzan objetos a la pantalla como demostración de repudio al enemigo. Winston no sabe como actúar, al parecer piensa por sí mismo y sus insultos no van a Goldstein sino al poder vigente, al Gran Hermano, pero es arrastrado irremesiblemente por su gente alrededor para terminar gritando insultos al traidor como lo hacen todos. La fuerza de las masas es fuerte. Algo parecido lo viví el otro día.

Era el concierto del grupo chileno Inti Illimani, empezaron a entonar "El Pueblo Unido Jamás Será Vencido". Era una "marcha-himno" para todos los asistentes, me di cuenta el momento que todos saltaron de sus asientos, había en el ambiente una  mezcla de lucha, de éxtasis, de adrenalina pura. Pasaron pocos segundos para darme cuenta que estaba en medio de todos ellos, parado, cantando a gritos y con el puño agitando al aire, pensando en días mejores (sí, así de general fue mi pensamiento).

Estoy casi seguro que en aquel lugar había mucha variedad de pensamientos entre los asistentes: correístas, no correístas y opositores; taurinos y antitaurinos; barcelonistas y liguistas. Seguro que el correísta agitaba el puño pensando en días mejores, el opositor hacía lo mismo pero desde su punto de vista. Mientras que yo sentía que ese "pueblo unido", no era un unido, no era más que humo, era algo falso, a pesar que todos agitaban el brazo al mismo tiempo y sus ojos fijos a un mismo punto, al frente.

El ser humano se deja llevar por diferentes corrientes (socialista, hippie, punkero, izquierda, derecha, ecologistas, capitalistas, etc.) o por cualquier novelería (un equipo de fútbol, una canción, una ciudad querida) para poder justificar su desahogo en un estadio, sentirse parte de un grupo de agitadores de puño o para sentir orgullo de algo ajeno.

Quisiera siempre ser un Winston y poder detenerme a analizar lo que pasa. Son muchas cosas que no comparto con la gente a mi alrededor, pero eso no tiene por qué amargarme. Tal vez el pueblo no es unido y puede ser vencido, pero por lo menos es unido en pequeños detalles como una canción, y disfrutaré de ese momento.