Fue luego de reaccionar que pude sentir que las bastas de mi pantalón estaban más mojadas de lo que pensé...
La señora apresurada con la niña de la mano, el guardia que me recuerda los problemas de este país, el taxista que apresura su paso en luz amarilla, la pareja sonriente cogida de la mano, el charco de agua junto a la vereda, el papel que se le "cae" al señor, el colorido gorro de lana de la señorita, el perro de la mirada concentrada buscando el refugio...
Sus agitados pasos, sus no-sonrisas, sus miradas totalmente fuera de mi, sus personalidades oscuras, sin sentido, su frío egoísmo en su máximo esplendor. Parado en una esquina, no soy más que un ser invisible, nadie voltea a ver, nadie se inmuta, a nadie le interesa lo que haga ese momento. ¿Será que todos tienen apuro por conseguir la felicidad?, o mas bien ¿el "éxito" en la vida?.
El escenario no ha variado después de todo, todavía se encuentra allí el puesto de venta de libros con su obscena exposición de: hágase rico, usted puede ser el próximo millonario, siga estos 10 pasos y tendrá éxito siempre....... a veces buscamos respuestas a nuestros problemas y angustias en los lugares más equivocados. Humana desesperación.
Un traje "formal", una mochila al hombro que la llevo por costumbre mas que por cualquier otra cosa, la bufanda oscura, un par de guantes cargado de recuerdos, un paraguas de aquellos que no me gustan y una voluntad llena de colores.
Era un caminar sin rumbo, sin destino final, sin ruta trazada. Solo sería cuestión de seguir el sendero urbano, con sus adoquines húmedos, su cielo nublado, su aire frío y su tristeza latente. Me gustan los días grises, porque puedes ver a las personas que tienen color propio.

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