Hasta hoy nadie me ha llegado a comprender. Mi éxito en la vida no radica en tener cosas, en comprar televisores,
equipos de sonido, carros o casas. Mi felicidad no se basa en llenar mi
cuarto de alfombras, de objetos, de adornos innecesarios, de mesas y más mesas hasta llegar al punto de no
tener espacio ni para caminar dentro d mi habitación.
Una de las cosas que me encantan es tener espacio,
sentir que el viento tiene su libertad para correr y yo también. Odio esta sociedad
consumista que basa el triunfo y el éxito en las cosas materiales que consigues, que te
califica por las cosas que tienes, odio su hipocresía, tener que
vestirte de payaso con corbata, tener carro, cierto modismo al hablar, seguir el protocolo y saber "comportarte"
para que te ganes su reconocimiento. Odio hacer eso por sucio dinero. No queda de otra que seguirle el juego.
Ojalá no
claudique en el futuro para poder seguir disfrutando de la
sencillez de las cosas, porque al final a la tumba no te
llevas nada material. Lo que verdaderamente me importa es ser abundantemente rico en mis experiencias, en mi vida, en
mi alma... Y el que no entiende que se vaya a la .......
En fin.
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