domingo, 20 de julio de 2014

Estos humanos humanoides!

(Hace rato que no ingreso a mi blog, vaya que han cambiado algunas cosas... del blogspot me refiero jaja).

Una amiga en Facebook escaneó y publico una vieja foto familiar, de su madre y la tía de su madre, con un mensaje que decía algo así: "linda mi madre y su tía, me han contado que me parezco a mi madre cuando era joven, ustedes qué opinan?" y di mi opinión.

La foto me gustó, sobre todo por su antigüedad y porque de seguro trajo muchos recuerdos a sus protagonistas y familiares cercanos. Y claro, los mensajes sobre la foto iban llegando opinando sobre lo bonita de aquella y el parecido de mi amiga con su mamá. Pero... en verdad se parecía a su mamá?

La miré detalladamente y no la encontré parecido, tal vez por su enfoque o tal vez porque la principal protagonista de la fotografía era la tía de su mamá, y no su mamá propiamente dicha. Comenté: "No, no te pareces". Un comentario simple, llano y sincero. Las opiniones en mi contra empezaron a llegar, me tildaron de "envidioso" y "desubicado".

Hipótesis:

1. Las personas se sienten moralmente obligadas a decir algo positivo o bonito de ciertas cosas, en este caso, de fotos familiares (de padres, tíos, abuelos... pero sobre todo de bebés).
2. Pensar que tienes derecho a descalificar al autor de una opinión contraria a la tuya.
3. Vivimos a la defensiva, asumir que un comentario diferente o inesperado es un ataque!
(--Señor acérquese por favor a Recursos Humanos... -- ¡pero por qué? ¡qué hice? "#$%/)
4. Como diría un amigo: "rara vez la gente dice lo que piensa y con sinceridad, y a los que lo hacemos quedamos de 'cargosos'"
5. Es verdad que hay formas de decir las cosas, y a los seres humanos nos encanta las opiniones con adornos, volteretas, prólogos y millón vueltas. Las simples son mal vistas.

Envidioso??? O_o

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