Mi madre vino a visitarme por una semana a mi departamento. Luego de varios meses de vivir solo pues fue una situación extraña pero divertida. Su alegría por hacer lo que le gusta, se le refleja en su rostro y actitudes, se siente viva!
Uno acostado en la cama y embobado en las redes sociales, cuando de repente llega la madre, entra a la habitación, se sienta a tu lado y cuenta con emoción lo que hizo en su día, con detalles, gestos y opiniones personales. Escucharle me motiva, así se haya perdido en su relato y no note mi mirada sobre ella... sonrío.
Solo por eso no me importa perder un día de farra de "San Viernes" y acompañar a mi madre a sus reuniones de iglesia, muy a parte de que comparta o no con aquellas actividades. Lo hago con todo el gusto.
Luego ¿por qué uno es social? jajaja.
Mi madre ya se fue, los basureros se abarrotaron, los platos sucios formaron una nueva pila... pero ya qué! me voy a visitarles mejor, pasa el tiempo y cobra más fuerza la frase de mi amiga pronunciada en aquella cafetería confidente de nuestras palabras: el único cariño sincero y desinteresado siempre será el de tus padres. Siempre.
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