Y allá no hay más que las aceras con charcos y con el césped
brillante; bufandas, gorros, paraguas y gente igual que uno, perdida. Intolerantes autos conductores idiotas, fríos
edificios, megavallas de publicidad con sonrisas perfectas; el policía inoperante, el tráfico lento pesado y
cansón. Avanza este transporte y avanza el este día insaboro.
Regreso mi la mirada al interior. Muchos duermen con sus
audífonos a cuestas y una amiga compañera angustiada por la puntualidad, tema en que
días como hoy me da igual... el día me ha contagiado. Mi bufanda incondicional bufanda, el libro sobre la página 90, “Si te
vas” de Extremoduro en mis oídos, pensamientos y sentimientos para adentro,
suspiro de resignación… y vuelvo a cerrar los ojos.

1 comentario:
Ya simón.
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