Jajaja… y la historia se vuelve a repetir, en otra situación, con otras personas, en otro tiempo, pero con la esencia de siempre. Conoces a una persona, comienza la empatía, lo osado siempre atrae, seduce, embellece y enamora.
Entonces empieza el interrogatorio con la protocolariedad debida, siempre tratando de demostrar lo mejor de uno, a tal punto que luego te digan: que excelente mujer, esa persona es demasiado para mi y mentalmente decir: “será que por fin la encontré?”
Entonces mensajes van, llamadas vienen, cualquier palabra o frase te impacta, te hace ilusionar, te hace soñar. Todo es perfecto. Te carcome la ansiedad pensando si responderle o no, si aceptar la salida o no, a la final todo cae por su propio peso y rato menos pensado estás allí, tomándote un café al atardecer, tratando de buscar lo gracioso de sus chistes. (?)
Y así pasan las horas, los días y podría llegar hasta las semanas….
Lamentablemente no hay el final feliz. El ser humano –por tendencia social, naturaleza o por lo que sea– es ambicioso, inconforme. Lo que te deslumbraba no ha sido tan deslumbrador, lo que te impactaba ya no te llama la atención, lo impredecible se volvió predecible, lo interesante se volvió rutinario. Los defectos salen a flote con el pasar del tiempo, y bueno… el resto de la historia ya saben, los finales son diversos pero con el mismo fondo.
Y el espiral de la vida, sigue siendo el testigo mudo de nuestras situaciones hedonistas.
P.D. 1 No sólo te pasa a ti, nos pasa a todos, darte un respuesta de todo esto no es fácil, no encuentro, no lo sé…! Al final creo que haré caso a aquella canción que la escucho a las 02h00 cada luna llena.
P.D. 2 Dedicado a la chica del genio "excelente" jajaja...
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